Eduardo Valero García.
Este año 2025 coincide la celebración de dos centenarios en un mismo lugar: la preciosa, muy noble y antigua villa de Sos del Rey Católico.
Emplazada en el paisaje incomparable que ofrece la comarca de las Cinco villas, en la zona norte de Zaragoza, esta fortificada villa medieval conserva en sus muros y sus calles el recuerdo de la presencia musulmana y judía, y su posterior identidad como plaza fronteriza entre los reinos de Aragón y Navarra. 
Con esta panorámica de la villa en 1957, evocamos la Historia de invasiones, conquistas y reconquistas. Las rivalidades entre reinos y otros tantos relatos que sumarían a este artículo muchas páginas, tantas como los sucesos acontecidos al menos desde el siglo IX. Pero debemos concretar y acercarnos al momento de un nacimiento, hecho fundamental asociado a los dos centenarios.
Sos, a secas.
El estudio toponímico de Sos ofrece varias hipótesis, como se indica en la web del Ayuntamiento de Sos del Rey Católico:
Para algunos autores “Sos” significaría sobre un alto, aludiendo a la situación que tiene la villa sobre un altonazo. Para otros “Sos” haría referencia muy posiblemente al pueblo prerromano de los suessetanos que se encontraron asentados por estas tierras. Finalmente hay una interpretación en la que SOS vendría a ser las iniciales de “Sancti Oppidum Stephani”, esto es, la villa de San Esteban.
La bibliografía de los estudios toponímicos de Sos realizados en el siglo XX, recogidos por Marcelino Cortés Valenciano (2015), ofrecen diversas propuestas. Analizadas todas ellas, Cortés Valenciano apunta a la relevancia de Sos durante la romanización como eje de la Via Caesarea Augusta Beneharno y concluye:
El carácter antroponímico del topónimo Sos está en consonancia con el de otros pueblos y despoblados de la zona que deben su nombre al nombre propio de los poseedores, bien a partir del nombre propio como tal, o bien por medio de los procedimientos derivativos habituales en la onomástica latina. (Cortés, 2015, p. 39)
Independientemente de esto, nada sabemos de Sos durante la ocupación de la zona por los musulmanes, siendo la primera referencia documental del año 938, en tiempos del rey García Sánchez I. Es desde entonces que la villa de Sos tendrá identidad e importancia histórica; de mayor relevancia durante el reinado de Juan II, concretamente, el año de 1452.
Fernando, de la villa de Sos
Dice Jerónimo Zurita en el libro XVI de sus Anales:
«En este año, estando la guerra tan encendida en el Reyno de Navarra y ardiendo aquella tierra en disención y contienda de partes, y teniendo el Rey de Navarra al Príncipe su hijo en prisión, se vino la Reyna doña Juana a la villa de Sos, lugar del Reyno de Aragón: a los confines de Navarra y a diez del mes de Marzo del mismo año, parió un hijo que llamaron Hernando: como al agüelo».
Nació Fernando en el palacio de los Sada, hidalgos honrados de antiguo linaje a quienes el rey Juan y su mujer favorecían hospedándose allí cuando la ocasión lo requería. Así pues, el avanzado embarazo de la reina doña Juana Enríquez y Fernández de Córdoba obligó a trasladarla de Sangüesa hasta la villa de Sos. Y en aquel palacio, gobernado entonces por Martín de Sada, vino al Mundo el futuro Rey Católico.
Por el Portal de la Reina,
viniendo de Campo Real,
entra un lucido cortejo
con prisa en el cabalgar.
Entre nobles caballeros
y una escolta desigual,
viene la real Señora,
que pronto, madre será.
Se adelanta un gentilhombre
(Martín de Sada) que va
a preparar el palacio
que a la Reina va a hospedar.
Es tal la emoción que siente
y la prisa y la ansiedad,
que, a la guardia de la Puerta
se olvida de saludar,
mientras un clarín agudo
anuncia el pendón real…
CABEZUDO ASTRAIN, José: Sos del Rey Católico.
Ed. Iber-Caja. Zaragoza, 1978
Desde el año 2009 se rememoran esos días de la llegada de la reina, los momentos previos al parto y el glorioso nacimiento, tan celebrado aquel año de 1452 como en este milenio. En 2015 fue declarado Fiesta de Interés Turístico de Aragón.
Sos del Rey Católico. Centenario
Por relevancia, este es el primero de los dos centenarios anunciados.
El rey Juan II, supo reconocer los servicios de la Villa de Sos a la Corona de Aragón, los grandes daños que padecieron por su fidelidad y en mayor aprecio por haber nacido allí su hijo, concediéndole a sus vecinos «que sean siempre francos y libres en todos sus bienes de todo derecho de portazgo (…); que perpetuamente todos los de dicha Villa sean infanzones».
Y después Fernando, siendo príncipe, mandó escribir al obispo de Pamplona en 24 de febrero de 1468, diciéndole que no molestase a los de Sos.
Ya como rey, en 1493 ratificó los privilegios concedidos por su padre a la villa de Sos y mandó que no se les exigiera derecho de maridaje. En 1510 volverá a confirmar todos los privilegios concedidos.
En el siglo XVIII Sos mostrará su apoyo a Felipe V durante la guerra de sucesión. Tras su victoria, el primer monarca español de la dinastía Borbón concederá a la villa la capitalidad del Corregimiento de las Cinco Villas y el título de Muy Leal y Vencedora.
Años más tarde, en 1747, Ambrosio Guillén de Jaso, doctor complutense, escribirá la Real aclamación del Señor Rey Don Fernando VI en Sos, dedicada a la Muy Leal, Muy Noble, y Vencedora Villa de Sos.
En este documento se hace referencia a las históricas concesiones Reales, incluso a la fidelidad de los sosienses infanzones con el antes citado Felipe V. 
«Aun tiene otra razón no menos eficaz su ciego amor. Rayó tan alto el de esta Villa para con el ínclito Padre de V. M. el Señor Rey Don Phelipe Quinto, que apenas habrá población en España, que le mereciese mas expresivas significaciones de su Real agrado. Todo el erario de las gracias, quería derramar sobre esta Villa, y aun lo hubiera hecho, a no atarle las manos la porfiada oposición de sus enemigos».
Como es lógico, mayores fueron las demostraciones de afecto al nuevo rey Fernando VI, tocayo del Católico e inmediato sucesor.
«Aquel Rey, que teniendo en la frente una luminosa antorcha veía lo más distante, gobernaba lo presente, y oponía discretas precauciones a las contingencias de lo futuro. El Señor Rey Don Fernando el Católico, digo, pero no era menester expresarlo, bastaba decir, que nació en esta Villa el Rey, para entenderse, que no podía ser otro, que el Señor Rey Don Fernando el Católico. Es V. M. dignísimo descendiente, y sucesor suyo, y lo que más es, inmediato sucesor en el nombre; y como lleva vinculadas las glorias, y los trofeos la denominación de FERNANDO, está viendo que le ha de competir V. M. en el Heroicisismo, ya que la Providencia divina le ha hecho heredero de su excelso nombre. Ya empieza V. M. a seguirle, pues en pocos días se reconocen por los Vasallos muchos siglos de aciertos».
Podría citar también aquellos tiempos en que las tropas francesas asediaron España, incluso la villa de Sos; la fidelidad de su pueblo a la reina Isabel II y lo que eso representó frente a los carlistas.
Pero qué más, sino menos, hubiera sido necesario para que en acuerdo tomado por el Ayuntamiento de Sos el 16 de marzo de 1924 se solicitara perpetuar la memoria del rey Fernando el Católico para enlazar con el nombre de la Villa el de su ilustre hijo.
En la Gaceta de Madrid, número 10, del 10 de enero de 1925 se publicaba la Real Orden por la que, una vez consultadas la Real Sociedad Geográfica, la Dirección general del Instituto Geográfico y el Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes, el rey Alfonso XIII accedía a la solicitud y la firmaba en Madrid el 9 de enero de ese año. 
Los vecinos de Sos, infanzones por merecimiento, adicionaban al nombre de la villa el del monarca que por siglos les honraba. Fernando, el Quinto de Castilla, el soberano Católico, hijo de Sos, ya eran una unidad.
Por otra parte, recordando al monarca Felipe V y su benevolencia con Sos, el rey Felipe VI (entonces príncipe) estuvo en la villa el año 2000 en su visita oficial a Aragón y después en 2004, como parte del itinerario elegido durante su luna de miel.
La casualidad quiso que ese mismo nueve de enero, pero de este año 2025, cuando se cumple el primer Centenario, me encontrase compartiendo mesa con Juan Carlos Novel Picazo, fundador de la Asociación Cultural de Amigos de la Historia Tanto Monta, muy ligada a Sos del Rey Católico.
El palacio de Sada, Monumento Histórico Nacional. Centenario
Este palacio, también denominado de los marqueses de Campo Real, sucumbirá a los efectos del tiempo en 1924. La Historia contenida en sus muros se derrumbaba, así como la de sus primigenios propietarios.
Según las crónicas de los Sada, este linaje se remonta a los tiempos de Íñigo Arista (Siglo IX). El Doctor en Filosofía y Letras D. Miguel Ángel Castán y Alegre, autor de Linajes Sada-Contreras, Marqueses de Campo Real y Condes de Cobatillas, comenta, refiriéndose a esas crónicas familiares, que un Fortuño, oriundo de Provenza, fundó Casa en la villa de Sos y se apoderó de los castillos de Sada y de Javier que estaban en manos de los musulmanes. Perdiendo el último, tomó por apellido de su linaje el nombre del primero (2005, p. 845).
Con mayor seguridad, siendo docto en Heráldica, Castán y Alegre asegura que es desde el siglo XII cuando se documenta el linaje de los Sada, dividiéndose a partir del siglo XIV en tres ramas y ubicados en diferentes localidades: Villa de Sos, Zaragoza y Huesca.
Llegamos así a Miguel de Sada, Capitán de la villa de Sos en tiempos de Pedro III el Grande (Siglo XIII). Descendiente de Miguel fue el citado Martín de Sada, natural de Sos y padre de otro Miguel, infanzón y alcaide de los castillos de Ruesta y el Real. Este será el que inicie la costumbre de poner el nombre del rey Católico a sus descendientes. Y se continuará con Fernando Josef de Sada y Antillón, nacido en Alagón en 1671; primer marqués de Campo Real, por Real Cédula de Carlos II, de 13 de septiembre de 1679.
Como el ruinoso palacio, el linaje de los Sada y marqueses de Campo Real se irá deteriorando.
Con Eduardo de Sada y López Lispeguer, sexto marqués de Campo Real, conde de Cobatillas, desaparece el linaje de los Sada y la posesión del palacio.
Según el informe realizado por el arquitecto zaragozano Teodoro Ríos Balaguer (1924), Eduardo de Sada vendió el palacio en 1869 a Pascual Úbeda y Joaquina Millán.
En 1871 pasó a poder de Nicomedes Rufas y Calvo, hasta el año 1876, en que aparecen como propietarios Gaudencio Fortis y Jorja Úbeda.
En 1884 quedaba propietario Narciso Palomar, y por diferentes cambios de dominio farragosos, en 1924 figuraban como propietarios el Banco de España, Eustoquia Caballero, directora de la Escuela Normal de Zaragoza, y la familia Palomar.
En febrero de ese año se hunde parte de la fachada. Por orden del alcalde de entonces, Federico Ladrero Remón, sin mucho éxito se intenta contener el muro apuntalándolo, pero el estado del edificio es tal que las grietas aumentan y el peligro de colapso es inminente.


Las fotografías superiores fueron tomadas en 1924 como testimonio de lo que ocurría y las precarias actuaciones realizadas para contener el derrumbe de los muros.
Es ejemplo del rápido deterioro esta fotografía de Vidal tomada en 1925. En ella podemos apreciar cómo había colapsado el muro de la fachada cercano a la puerta principal, en contraposición con la del fotógrafo Mora, de 1924.

«La casa en que nació Fernando el Católico no podía convertirse en monumento muerto que se exhibiese al visitante como algo que fue, sino que precisa ordenar con sus restos, convertidos en veneradas reliquias para todos, un cuerpo vivo de realidades y de patriotismo donde el recuerdo del Rey Católico quede unido al alma inmortal de la raza.
Teodoro Ríos, 1924»
Vistos estos antecedentes era urgente evitar la pérdida del palacio. Con gran acierto la Comisión Provincial de Monumentos Históricos de Zaragoza solicitó al Estado la declaración de Monumento Histórico Nacional con la intención de salvarlo.
La burocracia no comprendió la urgencia. La Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades, entendiendo que la declaración de M. H. N. correspondía a las Reales Academias de Bellas Artes de San Fernando y de la Historia, propuso que el palacio fuese declarado Monumento Arquitectónico-artístico. Así se dispuso el 15 de septiembre de 1924.
Afortunadamente, en el artículo sexto de la resolución se notificaba la remisión del expediente a las academias citadas para determinar si correspondía la categoría solicitada por la Comisión de Zaragoza.

Y así se hizo, dando por resultado la declaración de Monumento Histórico Nacional el 28 de febrero de 1925. Este es el segundo de los Centenarios.

A petición del Comité Ejecutivo del Patronato para la protección, conservación y acrecentamiento del Tesoro artístico nacional, en 1927 el historiador y académico D. Eduardo Ibarra y Rodríguez, elaboraba un informe sobre la conveniencia de expropiar el palacio a partir del proyecto presentado por el arquitecto Teodoro Ríos Balaguer.
«Estimo, por tanto, que en cumplimiento del art. 12 citado [Real decreto-Ley de 9 de agosto de 1926] debe aconsejarse al Patronato y al Gobierno la adquisición y restauración, con arreglo al proyecto presentado por el arquitecto don Teodoro Ríos Balaguer, del Palacio de Sada en la villa de Sos, dándole más tarde destino apropiado al hecho que su mantenimiento conmemora. La Academia, no obstante, acordará lo más acertado.
Madrid, 30 de diciembre de 1927.
EDUARDO IRARRA Y RODRÍGUEZ».
El informe fue aprobado por la Real academia de Historia en sesión del 7 de enero de 1938.
La restauración del palacio fue lenta. Eduardo Ibarra y Rodríguez decía en su informe de 1927:
«En lo que atañe especialmente al cometido nuestro, esto es, a ver si se mantiene en el monumento conservado o restaurado el típico carácter histórico que le corresponde, estimo que sí, pues el señor Arquitecto rehace la fachada, colocando en ella las mismas piedras desmoronadas o desprendidas, las cuales, por fortuna y celosa diligencia, han sido guardadas y numeradas al desprenderse: queda, pues, el edificio con el mismo aspecto que tuvo al llegar a nosotros, y son conservados muros, piedras y edificio donde hubo de nacer el fundador, juntamente con la excelsa Reina castellana, no sólo de la nacionalidad española, sino de la formación, con las provincias de ultramar, del gran solar hispánico, donde proliferó y se ha engrandecido la raza española».
Por su parte, el arquitecto Ríos Balaguer hacía un pormenorizado estudio de la situación en que se encontraba el palacio y sus instalaciones. Además, enumeraba las reformas y agregaciones que durante siglos se habían acometido, destacando el pésimo estado del edificio en su conjunto por falta de mantenimiento.
El palacio visto por Teodoro Ríos en 1924
El arquitecto Teodoro Ríos Balaguer hizo una pormenorizada inspección, con planos de planta y alzado para situar los espacios primitivos y las épocas en que fueron añadidos otros.
Transcribo parcialmente el resumen publicado en el número 68 de la revista Arquitectura de diciembre de 1924. Este documento es rico en fotografías que muestran el lamentable estado del noble edificio.
«Es un antiguo edificio de sillería coronado de almenas. Ostenta la fachada, encima del arco de la puerta de entrada, un escudo de armas cobijado por una especie de templete formado por dos pilastras laterales y una cornisa con rompimientos. El escudo trae las piezas del apellido Sada: menguante de plata y la punta también de plata, todo ajedrezado.

A la parte derecha hay señales de haber tenido otra puerta, hoy murada, la cual guarda en su centro una clave de arco de piedra con el escudo real de Aragón, y sobre él, en forma romboidal, un cuadrito, también de piedra, con el anagrama de Jesús. Más a la derecha, aparece una pequeña puerta; completan la fachada varias ventanas y un balcón moderno.

El interior deja adivinar que hubo en el piso principal amplias habitaciones a la parte de delante y una pequeña, en la cual dos líneas de ladrillos planos señalan el punto en que nació Don Fernando el Católico. Hay allí un azulejo que lo recuerda con estas palabras: En esta habitación nació Fernando el Católico.

En piso más bajo hay una cocina, que tal vez en otro tiempo no fue sino chimenea de calefacción del aposento en que se encuentra.
La falda de dicha chimenea lleva en relieve un escudo partido en palo el lado derecho; en la parte superior, el escudo del apellido Sada de Sos; en la inferior, las barras de Aragón, y en el lado de la izquierda, el castillo roquero igual que el que agregó a su escudo Sos cuando le agregaron la antigua villa del Real.

El patio de la casa es amplio; en él se desarrolla, por la derecha, la escalera de acceso al piso principal, y por la izquierda, otra menor que debió conducir a las habitaciones de servicio y administración.
En medio, una gran columna de piedra sostiene la techumbre; su talla denota el final del siglo XVI o los comienzos del XVII. Los techos, en general, son de madera e imitan sencillos artesonados.

Es de gran interés arqueológico la capilla de San Martín, adosada al palacio, con el cual tuvo comunicación interior. Dos arcos en gradación le dan acceso desde la calle, y el interior es una nave formada por arcos sucesivos apuntados, los cuales sostienen una techumbre de madera. No tiene ábside; pero la dirección del templo está perfectamente orientada.
Es edificio monumental de sillería perteneciente al período románico, de manera que podemos considerarlo como del siglo XII.
Aunque no conocemos la opinión del Sr. Santamaría, informando negativamente el mérito artístico del palacio de Sada, es muy posible que estemos de acuerdo, y desde luego reconocemos que supera en valor histórico y tradicional, que es tan grande que bastaría para justificar cualquier medida radical en favor de su reconstrucción.
Estudiando la planta ya vemos que se trata de un edificio que ha sufrido grandes modificaciones con agregaciones sucesivas a un núcleo primitivo que corresponde a la zona del cuarto del rey. La única puerta de aquella época que queda en la fachada está situada precisamente en esta parte, y creemos que en la fotografía destacan por un tono algo más claro las piedras del siglo XV. La misma esquina derecha del edificio fue reconstruida, y de, la parte primitiva no quedaba en la fachada más que la puerta pequeña y una ventana insignificante, demostrando que el rey nació en una vivienda modesta, como seguramente lo serían todas las de Sos en aquella época en que los pueblos se formaban.
No se comprende fácilmente por qué Doña Juana dio a luz en este sitio, y bien pudo ser por estar separada la casa de otras viviendas, quizás por disponer de un amplio jardín bien orientado o por su situación céntrica y apartada, o quizás por algún detalle de confianza o intimidad, que no se conoce, con la familia de Sada.

La situación de estos nobles debió de cambiar a raíz del fausto suceso, y procedieron a ensanchar su solar y construir el edificio que hemos conocido en distintas ocasiones, y, últimamente, pocos días antes de producirse el hundimiento.
El edificio se define por su fachada, que no es un primor, pero conserva el aspecto distinguido y monumental de las viviendas señoriales del siglo XVII.
Últimamente sufrió el añadido del almenado y de las dos torrecillas laterales, que le quitan mucho carácter, ocultando la cubierta, pues si estuviera acusada francamente nadie dudaría que era un edificio clásico aragonés.
Seguramente que a esta reforma se refieren los datos que tenemos de obras realizadas por el marqués de España, que habitó este palacio en el siglo XVIII.
El edificio todo él está en mal estado; su aspecto exterior era de gran solidez, pero bien demostrada queda su debilidad.
Por no haber acudido a la gotera, los entramados están podridos, y las limas de la fachada, no conduciendo el agua a las gárgolas, la dejan caer por los muros de fachada, que son exteriormente de sillería e interiormente de mampostería sentada con barro».
Es evidente que el relato de Ríos Balaguer nos ilustra con un recorrido de cinco siglos en los que las inclemencias del tiempo hicieron su trabajo; pero también las batallas y asedios; las reformas arquitectónicas y la dejadez, pasando de mano en mano y en cada propietario un menor interés en salvaguardar un trozo de la Historia de Sos y de España.
Inauguración del restaurado palacio
Treinta años tuvieron que pasar hasta que en 1957 quedase inaugurado el palacio.
Hoja Oficial del Lunes del 10 de julio de ese año daba cuenta del acontecimiento, celebrado el día anterior con la presencia del Ministro de Educación Nacional; el embajador de Uruguay; el gobernador civil de Zaragoza; los presidentes del Instituto Cultural Hispánico de Aragón y del Instituto de Cultura Hispánica y el arzobispo de Zaragoza, acompañados por el alcalde de Sos del Rey Católico, José Alvira. Y hay que añadir a esto la frase “entre otras personalidades”, porque asistieron muchas más.
Después de los actos en memoria del Rey Fernando el Católico, en los que hubo disertaciones de emotivo carácter fernandino y una misa en la iglesia de San esteban, los citados se dirigieron al palacio para su inauguración oficial. En ese mismo acto quedaron inauguradas la Biblioteca pública municipal y la Biblioteca de temas fernandinos.


En el salón del palacio, decorado con las banderas enviadas por diversas naciones Hispánicas, hubo más discursos y la lectura de una carta enviada por el alcalde de Granada.
Finalizó el evento con un banquete, seguido de una fiesta de jotas aragonesas.
«Se ha sellado para siempre la negra leyenda fernandina. La reconstrucción del palacio de Sada, en la villa de Sos del Rey Católico, es acontecimiento y símbolo de reparación y de gratitud al rey Fernando, artífice y fundidor de una España que nace arrogante y enardecida, apretada y llena de ideales, segura y emprendedora, varonil e ilusionada; nacida como el fruto de un ósculo conyugal (…) Fernando e Isabel, Isabel y Fernando, son inseparables e indestructibles en su unión. El “Tanto monta, monta tanto…”, no es una fórmula de equilibrio y de compromiso, sino que es la síntesis de una aportación, de una entrega y de una unidad.
Blas Piñar López
Mundo Hispánico. Año X, núm. 115. Octubre de 1957»
El histórico palacio se encuentra protegido por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre la protección de los castillos españoles (BOE núm. 125, de 5 de mayo de 1949) y por la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español (BOE núm. 155, de 29 de junio de 1985).
Este año de2025 en que se celebran los dos Centenarios citados, se cumplirán sesenta y ocho años de la inauguración del palacio, un motivo más de regocijo para los vecinos de la Muy Leal, Muy Noble y Vencedora Villa de Sos, declarada Conjunto histórico artístico en 1968.
Eduardo Valero García
Vicepresidente de la Asociación cultural Verdeviento.
Cofundador de las Jornadas madrileñas de novela histórica.
Autor/editor de Historia urbana de Madrid ISSN 2444-1325
Fuentes de consulta:
– Biblioteca Nacional de España
Hemeroteca digital – Biblioteca digital hispánica
– Biblioteca virtual de prensa histórica
– Biblioteca virtual Miguel de Cervantes
– Real academia de la Historia
Algunas publicaciones consultadas son citadas en el texto.
Bibliografía:
CORTÉS VALENCIANO, Marcelino (2015): Toponimia Sos del Rey Católico, Zaragoza, Instituto Fernando el Católico (Cuadernos de Aragón, 58).
CASTÁN Y ALEGRE, Miguel A. Linajes Sada-Contreras. Marqueses de Campo Real y condes de Cobatillas, en: Hidalguía: la revista de genealogía, nobleza y armas, ISSN 0018-1285, Nº. 313, 2005, págs. 845-856
IBARRA RODRÍGUEZ, Eduardo (1927): Informe acerca de la conveniencia de la expropiación del Palacio de los Sada, en Sos del Rey Católico… Edición digital a partir de Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 92 (1928), pp. 32-34. Disponible en: https://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmcnz8r8